domingo, 15 de enero de 2017

CARNE DE CALIDAD “CLENBUTEROL”



Por: Miguel Olvera Caballero

Coscomatepec, Ver.- En Coscomatepec la carne que se comercializa no es de calidad. Se estima que hasta un 80 por ciento de los productores utilizan clenbuterol para aumentar la musculatura de los animales. El único problema es que esa sustancia está prohibida.

El sistema de producción y comercialización de carne contaminada, al igual que el robo de ganado, se ha convertido en una mafia, al grado que ni los líderes ganaderos ni médicos veterinarios quieren abordar el tema, se afectan intereses y se pone en riesgo la integridad física de quien denuncie.

En Coscomatepec se estima que existen hasta 300 productores de ganado bovino, de los cuales, alrededor de 80 se dedican a la engorda de ganado. La mayoría se presume que utiliza clenbuterol en el proceso de engorda. “¿Clenbuterol?, no, mejor hablemos de otro tema” externa un líder ganadero. Es mejor no poner el dedo en la llaga.

En Coscomatepec hace algunos años se registró la muerte de un menor, que se logró confirmar, fue causada por el consumo de carne de res que contenía clenbuterol. El dueño de esa carnicería enfrentó una denuncia. Al paso del tiempo, bastó desaparecer a “La Huasteca” y todo se olvidó.

La información asentada en el presente trabajo es de todos conocida, productores, líderes ganaderos, autoridades del sector salud. Las fuentes prefieren no ser citadas por las repercusiones hacia su persona.  Decir que el producto que se vende en las carnicerías (aun con la venia de las autoridades del sector salud) no es saludable molesta al productor ganadero, al carnicero. Inclusive a uno que otro cliente.

EL CLENBUTEROL PROHIBIDO

Todos los productores ganaderos de Coscomatepec lo saben: el uso excesivo del clenbuterol repercute tanto en el bienestar del animal como en la salud pública. El consumidor queda expuesto a padecer una intoxicación en el mejor de los casos.

El clenbuterol se utiliza para estimular la ganancia de peso y lograr un crecimiento rápido del animal. Sus “beneficios” son que mejoran la masa muscular, reducen la cantidad de grasa.

Hasta ese punto, en teoría no hay problema, el animal se ve musculoso, presentable, gallardo. Al sacrificarlo y mostrar su carne en las carnicerías, se presenta un producto atractivo, pura carne, nada de nervios.

Los efectos al consumirla ya no son tan atractivos. El comer carne con clenbuterol puede afectar el sistema cardiaco con signos de taquicardia, generar agitación, temblores musculares, nerviosismo, nauseas, vomito, fiebre.

De acuerdo a especificaciones de médicos veterinarios, para que la carne no sea considerada veneno para el ser humano, se debe aplicar un gramo de clenbuterol por tonelada de alimento. En los hechos, se suministran hasta 4 gramos.

Detectar la carne con clenbuterol para las autoridades del sector salud no es fácil si se toma en cuenta que en toda la zona de las Altas Montañas no existe un rastro Tipo Inspección Federal (TIF). Como respuesta, proliferan los mataderos clandestinos.  En Coscomatepec se estima que existen 38 rastros clandestinos. La garantía al consumidor de que la carne es de calidad, no existe.

EL CLENBUTEROL, LA “SALECITA” DE COSCOMATEPEC

“¿Lo engordaste con “salecita?”: es una pregunta obligada al negociar el precio de una cabeza de ganado. Quien se haya visto tentado a usar clenbuterol inevitablemente le pagarán un mejor precio por su animal.

Las razones para los tablajeros son simples. La carne de un animal a quien se le dio esa sustancia será rosada, más “esponjosa”, más apetitosa para el cliente. La carne de una res alimentada solo con pasto es más pálida.

“El sector Salud ya no se mete en problemas, simplemente prohibió la venta del hígado de res, ¿Por qué?, porque es ahí donde se encuentra toda la porquería y saben que casi toda la carne que se vende tiene clenbuterol”, revela un médico veterinario consultado al respecto.

La venta de carne contaminada con clenbuterol no se quedó en Coscomatepec, llegó hasta Huatusco, donde el problema se descubrió a inicios del 2014. El Ayuntamiento prohibió el ingreso de carne procedente de otras localidades, por no cumplir con las normas de sanidad.

El consumidor podría descubrir si compró carne contaminada siguiendo algunas pistas sencillas: la carne sana no es rosada, tiene una apariencia un poco pálida. Al cocinarla, “suelta” líquidos, se contrae más rápido.

El alcalde, Manuel Álvarez Sánchez ya había denunciado que al no existir un rastro, "no hay higiene, son condiciones de insalubridad, se les inyectan sustancias prohibidas a los animales con tal que engorden rápido". El sueño de un rastro tipo TIF está presente, aunque los productores no están tan entusiasmados con la idea.

El clenbuterol llegó para quedarse. Es el secreto a voces mejor guardado de Coscomatepec. Es como una barita mágica para los productores inquietos por tener mejor ganado en el menor tiempo posible. Aun a costa de la salud de sus clientes.


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