lunes, 16 de marzo de 2015

LA POLICÍA, UNA CORPORACIÓN DE PAPEL


Por: Miguel Olvera Caballero

La Región, Ver.- Con armas obsoletas, sin equipo y patrullas que agonizan en el taller mecánico operan las policías municipales de la zona de las Altas Montañas, así reciben las comandancias a la “Región Segura de Huatusco”. 

La policía Municipal cuenta con mala reputación, sus elementos constantemente son culpados de detener personas “inocentes”, que al salir, arremeten contra los guardianes del orden. La borrachera de la noche anterior, la golpiza a la pareja, daños a terceros, no importan, las “blancas palomas” se quejan.

En municipios como Tenampa, Zentla y Tlaltetela, muchas patrullas se han convertido en basurero. En Coscomatepec, la anterior administración municipal dejó al abandono varias unidades oficiales que se deterioran con cada día que pasa.

Apenas hace unos días se reunieron mandos de la Secretaría de Seguridad Pública, Semar y Sedena con los alcaldes de la región. La SSP ofreció todo su apoyo para profesionalizar y depurar a las policías. La renovación de armamento fue relegada de la agenda de trabajo.

LAS CARENCIAS DE LA POLICÍA

El policía municipal del corredor Coscomatepec-Huatusco sobrevive con $3 mil pesos en promedio a la quincena. Muchos viven en otros municipios y tienen que transbordar. Cada peso se gasta cuidadosamente. La economía familiar es constantemente un problema.

El policía se acerca al reportero. Le muestra una de sus botas ya rota, con la que trabaja mientras llueve. La humedad que se cuela por los pies casi se siente en piel ajena. Adquirir botas nuevas implica gastar $500 pesos o más, un lujo que el policía no puede darse.

Dentro de la comandancia, los uniformados se dan un respiro y descansan en los camastros ya inservibles. Las cobijas son una burla para el frío, que se cuela sin importar con cuantas se cubran. Los uniformes alguna vez negros y ya grises de tanto uso se niegan a ser reemplazados.

Al ser los municipios más grandes, Coscomatepec y Huatusco cuentan con un cuerpo policiaco más grande, aunque no supera los 35 uniformados. El Policía de Coscomatepec es el mejor pagado, gana en promedio $4 mil 100.

Ninguna corporación en la zona de las Altas Montañas cuenta con seguro de vida para sus elementos, que son la primera línea contra la delincuencia, sin importar si se trata de ladrones de ropa de mujer o sicarios del crimen organizado fuertemente armados.

Los beneficios económicos para el gendarme y su familia son prioritarios para hacer su trabajo, pero lo que ofrece la Secretaría de Seguridad Pública es la depuración de las corporaciones para que sean “acreditables”. No importar si se desecha la experiencia y buena reputación, se eligen inexpertos policías y se despide a los otros. 

LA RÚSTICA POLICÍA EN LA REGIÓN

Con unas pinzas, el comandante intenta destrabar la bala atorada en el rifle R-15. “Si fuera un enfrentamiento, ya no la estaríamos contado”, revela con una sonrisa de alarma. El riesgo para los preventivos es alto.

Es en la ceremonia de un policía caído en Ixhuatlán del Café que se hacen varias detonaciones al aire en su honor. El rifle no soporta el tercer disparo y se traba. A más de 4 años, la Policía Municipal sigue utilizando el mismo armamento.

En la reunión de seguridad se congregan marinos, soldados, personal de la SSP, todos fuertemente armados y equipados, cuya presencia sorprende a la ciudadanía por su capacidad de fuego. Al concluir, en las comandancias quedan las escasas armas, el mal equipo, los vehículos que ya dieron lo mejor de sí.

Alpatláhuac es uno de los municipios con más carencias, al contar solo con 4 rifles R-15 para 10 elementos. Los policías no cuentan con equipo táctico, pero se esfuerzan por hacer su trabajo. Al segundo comandante le costó dos dedos hace poco.

En Calcahualco, el primer comandante y algunos de sus elementos tienen equipo táctico, pero lo adquirieron con recursos propios y emigra con ellos al abandonar la comandancia. En Coscomatepec, un grupo especial se mantiene activo con los cerca de 15 kilogramos de peso del equipo, solo Huatusco se le pone a la par.

Sochiapa cuenta con 10 elementos, aunque las 6 escopetas y 7 revolver sirven solo para alardear, pues los preventivos saben del riesgo que implica accionar un arma en mal estado. La mayoría de corporaciones tienen el mismo problema.

Un chaleco antibalas decente y un casco balístico son un lujo para un policía. Una placa de metal es atravesado fácilmente por una bala de fusil de asalto AK-47, para soportar un disparo se requieren dos al frente y dos en la espalda, que en la región implica dejar sin protección a un policía.

El uniformado mantiene una mala reputación aunque sigue trabajando por convicción, afrontando los contratiempos con su ingenio. La esperanza de mejor armamento y condiciones para laborar sobreviven débilmente.

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